miércoles, 25 de mayo de 2022
Historia cómica de los perros
sábado, 12 de marzo de 2022
EL ARTE A JUICIO
Sy ves que una muger porta grand´el escote
es sennal de que tyene ganas de darse el lote
deverás animarla con pellisco e azote
e acabarás con suerte, cavalgándola al trote.
La muger es lyosa, por natura enbustera
es esta grand verdat, que la save qualquiera;
non creas lo que diga, pues es enrredadera;
quien las escucha acaba como una rregadera. En fin, yo soy una gran entusiasta de la literatura misógina de la Edad Media, pues en ella se reconocía el poder subyugante de la mujer sobre el hombre, lo que tiene tintes feministas. Bien está el Sendebar “Sobre los engaños y ensañamientos de las mujeres” de Don Fadrique, hermano de Alfonso X el Sabio y “El Corbacho”del Arcipreste de Talavera, cuyos textos demuestran que eran abatidos por el género femenino y de eso, sin embargo, gustaban a rabiar. Me permito estos versos, por si me escuchan a través de los siglos:
Gustan los hombres sabios
e también los clérigos
de mujeres locuelas,
calientes en el lecho
No han de folgar entonces,
si no es con escarmiento,
ca ende del fornicio,
les salen grandes cuernos.
Una mujer deçente
non faze pillerías,
mas esas no les placen,
ca no san guarrería.
Non llores de tus ojos
por muxer casquivana,
pues sabredes de sobra,
que es grande puttana.Bien halladas, por tanto, las cuartetas del Arcipreste y la poca aplicación que pueden tener en estos días. Daniel Cotta, que triunfa como escritor y sufre como profesor de instituto, lo ha dejado claro. El Libro de Buen Amor es lúdico, pero nada pedagógico. En cambio, “La vida es sueño” presenta maneras. El rey Basilio presentía que su hijo Segismundo iba a ser disruptivo y lo encerró treinta años en una torre. Allí se puso fino y recitó monólogos de gran altura. Es una pista, como tantas otras, que da este libro maldito. Llegará el momento en que el libro sea condenado a la hoguera y los autores procesados. Mientras que podamos, disfrutemos de él, porque los libros malditos son imprescindibles.
lunes, 21 de febrero de 2022
Papá cumple noventa años ¿o no?
domingo, 26 de diciembre de 2021
A buenas horas, hijo mío
miércoles, 3 de noviembre de 2021
Los sufrimientos del escritor
jueves, 21 de octubre de 2021
Ropa vieja a precio de oro
jueves, 23 de septiembre de 2021
El próximo alcalde de Madrid será chino
martes, 31 de agosto de 2021
Los increíbles pijos del barrio de Salamanca
jueves, 26 de agosto de 2021
El bocata de calamares
lunes, 23 de agosto de 2021
Si la cultura ha muerto ¿Quién la mató?
jueves, 19 de agosto de 2021
La desolación de los libros
martes, 9 de marzo de 2021
Con dos ovarios
domingo, 14 de febrero de 2021
¿Fue Cervantes andaluz?
-Jorge Manrique, del que se sostiene hace mucho tiempo que podría haber nacido en Segura de la Sierra (Jaén), pueblo, del que fue su padre comendador y en el que se celebran jornadas sobre su figura y hasta se le ha erigido una estatua.
https://www.elmundo.es/andalucia/el-caminante/2018/04/24/5adefbc0468aeb574f8b4611.html
https://elpais.com/diario/2003/04/05/andalucia/1049494957_850215.html
-El anónimo autor de El Lazarillo de Tormes, cuya autoría se reclama para el escritor Diego Hurtado de Mendoza, nacido en Granada en 1503.
https://elcultural.com/El-Lazarillo-no-es-anonimo
https://parnaseo.uv.es/lemir/Revista/Revista15/10_Agullo_Mercedes.pdf
-Miguel de Cervantes, que tuvo ascendencia cordobesa por parte de su abuelo Juan Cervantes, su bisabuelo médico y también cordobés y su tío materno, Andrés de Cervantes, que fue alcalde del pueblo de Cabra (Córdoba). Algunas teorías, aunque traídas por los pelos, dicen incluso que el célebre escritor pudo haber nacido en Cabra, cuando su padre, el cirujano Rodrigo de Cervantes fue a tal pueblo a pedirle empleo a su hermano Andrés. Es muy improbable, pero interesante de investigar.
https://www.lavozdelasubbetica.es/articulo/subbetica/cervantes-subbetica/20201029101804021390.html
https://www.todoliteratura.es/noticia/53315/firma-invitada/nuevos-documentos-sobre-el-alcalde-ordinario-de-cabra-andres-de-cervantes-juez-de-quintos-y-de-montes-tio-patern
En conclusión, pues las dos primeras teorías están bien avaladas, se podría concluir que los andaluces tuvieron un gran papel en la literatura española más remota, aparte de los reconocidos Francisco Delicado, autor de La lozana andaluza, natural de Córdoba, Vicente Espinel, autor de "La vida del escudero Marcos de Obregón" (Málaga), Pedro Espinosa (Antequera), Luis de Góngora (Córdoba), Mateo Alemán, autor de"Guzmán de Alfarache" (Sevilla), Luis Vélez de Guevara (Écija) autor de "El diablo cojuelo", etc... Pues de aproxima el Día de Andalucía conviene recordar el gran papel que tuvieron los andaluces en la Literatura Universal.
lunes, 1 de febrero de 2021
Historia de dos hermanos
HISTORIA DE DOS HERMANOS
domingo, 31 de enero de 2021
UNA HISTORIA INMORAL

SOBRE MÍ
Licenciada en Filología Clásica y
Española por la universidad de Granada, cursé estudios de doctorado,
especializados en Literatura Española, adscritos al Programa “Lírica, Narrativa
y Teatro: Teoría, Historia y Metodología (Siglos XVI-XX)” en
Posteriormente, llevé
a cabo estudios superiores de lengua y cultura italiana en la universidad
de Perugia (Italia) y de lengua y
cultura francesa en la Universidad de Montpellier (Francia).
He colaborado habitualmente en prensa desde 1996, en diarios y revistas locales como
-“Sur”, “Variaciones” y “Antequecultura- hasta 1999, año en el que se fundó “La Opinión de Málaga” del grupo Prensa Ibérica, donde tuve un espacio
semanal durante veinte años, además del blog
“Las malas lenguas”; http://blogs.opinionmalaga.com/lasmalaslenguas/
Y he publicado artículos en cada
número de la revista “Bulevar de
Málaga”, desde su creación en
2007 hasta su cierre a finales del 2012.
En marzo de 2010, obtuve el premio
Ateneo de Periodismo Universidad de Málaga, Augusto Jerez Perchet, por el
artículo “Dichoso aquel”, en memoria
del poeta antequerano, José Antonio Muñoz Rojas.
A su vez, cultivo el relato breve,
donde he obtenido algún reconocimiento.
He quedado finalista en el I Concurso Nacional de Relatos 2009, “Mujeres viajeras”, patrocinado por la
editorial Casiopea, por mi relato “Nunca regresaré a Ítaca” y obtenido el Segundo Premio en el I Certamen Nacional de
Relato “Sonrisa de gato” 2009, convocado por la editorial “Jirones de azul”
que colabora con la asociación
protectora de animales “No me abandones” por mi relato “Fidelius”.
En noviembre de 2010, recibí el Tercer Premio de
Relato Breve, “Mujer trabajadora; ayer, hoy y mañana”, convocado por CC.OO., con
el relato epistolar “Mi querido
desamor”.
En enero de 2011, fui nombrada finalista en el XLIV
Concurso Literario “Casino obrero de
Béjar” por mi relato, “Béjar en el
corazón”.
En mayo de 2012, publiqué mi primer libro de
relatos “Sola en el Mundo (El libro de las mujeres contado por ellas mismas)”,
editorial Alhulia.
En Julio de 2013, recibí el Premio Nacional de
Relato Breve “Joaquín Lobato” por mi relato humorístico “Quien bien te quiere”.
En Noviembre de 2013, gané el XVIII Certamen
Internacional de Relatos “Fundación Gaceta” (Salamanca) con el relato “El hombre inconcluso”.
En mayo de 2014, fui premiada en el XIV Certamen
Nacional de Declaraciones de Amor “Dime que me quieres” organizado por el
Ayuntamiento de Málaga en colaboración con su red de bibliotecas por mi relato “Pablo (masculino y singular)”
En junio de 2014, fui coautora de la antología de
relatos “La primavera, la sangre altera”, publicado por Diversidad Literaria.
En Septiembre de 2014, volví a quedar finalista en el VI Concurso Internacional de
Relatos “Mujeres Viajeras” por mi relato “Ariadna en Naxos”.
En Abril de 2015, fui finalista del XV Certamen
Nacional de Declaraciones de Amor “Dime que me quieres” e igualmente
finalista en el Premio Internacional de
Cuentos “Max Aub”.
En Septiembre de 2015 volví a quedar finalista en el
VII Concurso Internacional de Relatos “Mujeres
viajeras” por mi relato “Un amor
bajo el sol de Nápoles”.
En abril de 2016 publiqué simultáneamente dos libros. La novela infantil “NadaDora y Boquerón” (editorial Seleer) y el libro de Humor “Masculino Singular” (editorial Alhulia)
En febrero de 2017 fui coautora del libro de relatos “Cuentos marengos” (Ed. Azimut)
En abril de 2017 me fue notificado el primer premio a nivel local del
Certamen de Declaraciones de amor “Dime que me quieres” y publiqué el libro infantil “Principiana y Ceniciento” (ed.
Exlibric) y la novela negra de humor “La
confesión nefanda del asesino improbable” (Ed. Alhulia).
En diciembre de 2017 publiqué el libro de relatos "El
horror es mío (cuentos de humor y pavor)" (Ed. Alhulia) en febrero de 2018 apareció publicado
mi relato "Lolita" en la
antología de cuentos eróticos, "Vuelta y vuelta" (Ed. Azimut) y en diciembre de 2018 contribuí con dos
relatos; "Audrey contra Marilyn" y "Che, Pelado" a la antología de relatos "Siete Salas" de Editorial
Azimut.
En abril de 2019 publiqué la novela histórica "Un
invierno en el Paraíso";
una trama en torno a la Escuela de Bellas Artes de Málaga en el siglo XIX
(Ediciones del Genal).
En mayo de 2019
participé en la antología de relatos "Pasaje Begoña. Contaré lo que
fui" de editorial Algorfa con dos narraciones.
Fui presentadora del ciclo histórico “Málaga eterna”, organizado por la Diputación de Málaga durante el mes de octubre de 2019.
En febrero de 2020 fue publicado mi libro infantil “La gata con gafas” (Editorial Exlibric)
En julio de 2020 recibí el premio de relato, “Plaza Ochavada” de Archidona por el cuento “A buenas horas, hijo mío”.
Mi libro de relatos “Historias de la vida puñetera”, publicado en la colección Monosabio (Ayuntamiento de Málaga), vio la luz en diciembre de 2020.
Estoy incluida en el Catálogo de Escritoras Andaluzas,
publicado por el Instituto de la Mujer.
miércoles, 27 de enero de 2021
Un milagro en la vida
Aunque la expulsaran pronto del colegio y no volviera a verla más, se quedó para siempre en mi vida. Era una profesora peligrosa que hacía pensar y soñar, por eso debieron echarla y porque era preciso que ella nunca envejeciese en mi recuerdo.
Fue y será la mujer más joven que he conocido: con sus veinte y poco años de recién licenciada, sus camisas coloridas, sus vaqueros de campana, su pelo corto, sus parpados pintados de intenso azul sobre sus ojos elocuentes y esa manera de contar entusiasta que hacía que la vida fuera solo presente, incluso la de un escritor que nació en el siglo XII. Yo no supe hasta entonces quién era Gonzalo de Berceo, ni siquiera que me gustaría saberlo, ni mucho menos que alguna vez estudiaría con tanto placer que no pareciese sino que estuviese de paseo en una tarde luminosa de primavera o disfrutando de una sesión doble de cine, o mejor aún, porque nada que hubiese hecho hasta ese momento podía gustarme más que escuchar a mi profesora de Literatura y, al llegar a casa, leer en las páginas del librote de texto qué nuevo autor sucedería, por ejemplo, al Arcipreste de Hita, o cómo sería el estilo literario del nuevo tema: El Renacimiento. Adelantaba contenidos por mi cuenta como aquellos que están enganchados a una serie y quieren saber sin dilación cómo va a continuar.
En aquel momento tenía doce años y una reputación bien justificada de alumna distraída, de modo que a mis padres se les hacía extraño verme tan enfrascada en un libro de texto y ni se podían sospechar que estuviese atenta durante toda una clase para guardar con codicia cada palabra que decía una profesora, pero ellos no sabían que ella no era una profesora, sino la profesora, a tal punto que me planteaba si alguien había podido transmitirme algún conocimiento antes de conocerla a ella, que fue, además, la que consiguió que me conociese a mí misma. Esa niña de doce años, que era yo, desorientada y torpe de pies y manos, vivía mortificada por sus complejos sin hallar un motivo que justificase su existencia. Era, en suma, un patito feo, que se siente marcado por la diferencia entre quienes deberían ser sus semejantes: los hermanos, las compañeras…
Yo no sabía hacer nada de mérito ni los ejercicios gimnásticos ni las labores de costura y todas las materias me aburrían, no comprendía a los profesores, hasta que llegó la profesora y me mostró una habilidad, que yo desconocía en mí: leer textos con todo mi corazón y también llegar a construirlos. Resultó así que descubrí que mi rareza era compartida por otras personas y que, al encontrarme con ellas, me podría dejar de sentir tan diferente y tan frustrada. Así me lo hacías ver, profesora, cuando me hablabas de los escritores: toda aquella gente rara que resultó ser mi tribu y, como el patito feo, me ilusionaste con la idea de que yo no era un pato, sino un cisne.
— Cuando llegues a la edad precisa, lo comprenderás. Has de seguir escribiendo, pero, sobre todo, no dejes de leer. Lee todo lo que puedas. Algún día nos volveremos a encontrar, tú serás una buena escritora y yo estaré muy orgullosa de haberte mostrado tu propio camino.
Eso me dijiste, Inmaculada, poco antes de que te expulsaran del colegio. A las monjas no les gustabas mucho; ni tu manera de vestir tan desenfadada con tus vaqueros de campana y tus camisas coloridas, ni ese maquillaje tan azul que cubría tus párpados, ni esa manera de dar clase de pie, apoyándote en la mesa, en lugar de sentarte en la silla como los demás profesores. No les gustaba tu frenético entusiasmo al explicarnos los temas, ni que nos pusieras los casetes de Paco Ibáñez que musicaba los poemas de Góngora y Quevedo, ni que nos hablases tanto de poetas fusilados o exiliados y nos presentases con tanta ilusión las aspiraciones de la poesía social con Blas de Otero y Gabriel Celaya al frente y nos anunciases pletórica la libertad que inauguraba la democracia. Se suponía que todos habíamos aceptado la Transición, pero en ello había un fondo de hipocresía y tú no sabías disimular ni mentir, eras toda franqueza y transparencia: Esa nota de color y de luz que resulta tan discordante en un ambiente tan oscuro; así que te expulsaron.
La Literatura después, en manos de una profesora cansina, metódica y aburridísima, a punto de la jubilación, llegó a ser tan árida como las demás materias: sólo fechas y nombres de unos y de otros no; los censurados. Yo no atendía casi nada en aquellas clases plomizas, pero, al llegar a casa, leía el libro de texto y me imaginaba que tú me lo ibas explicando.
La vida ha dado muchas vueltas y, sin embargo, nada me pudo apartar de la idea de secundar tu labor. Ahora soy también profesora de Literatura e imito tu pasión y tu entusiasmo. Ojalá pueda encontrar cisnes entre los patitos feos y contagiar de luz esta época aun más oscura que la tuya.
La vida no nos ha vuelto a reunir, aunque nunca he parado de buscarte. Después de leer mucho, me lancé a escribir en serio y creo que, con sus más y con sus menos, he encontrado un espacio. Necesito decírtelo, profesora, para que sepas que he cumplido mi promesa, que te debo a ti ser lo que soy y te estoy inmensamente agradecida, pues si no hubieses llegado nunca a mi vida, todavía estaría dando palos de ciego. Hay personas que dan clases por ganarse un sueldo e incluso ejercen su oficio de modo desganado, pero, por fortuna, existen los profesores vocacionales, como tú, que les enseñan a los alumnos lo que son y lo que pueden. Gracias a ti, a los verdaderos profesores, encontramos el auténtico espacio los seres humanos. Un buen docente es el mayor milagro que nos puede suceder en la vida.
Historia cómica de los perros
El perro pudo haber sido un animal libre e independiente. Nació con todas las cualidades físicas necesarias para ello. Soporta el frío extre...
-
En principio, los chinos en Madrid eran una anécdota y solo tenían restaurantes. Para un provinciano en los años setenta era una novedad muy...
-
LA GENEROSIDAD DEL HUMORISTA Si hay un adjetivo que pueda definir a Enrique Gallud Jardiel, este sería generoso. Lo demues...
-
La ropa de segunda mano era una ofrenda humillante que antes correspondía a la clase humilde. Las señoronas de cierto rango regalaban sus ve...
-
Licenciada en Filología Clásica y Española por la universidad de Granada, cursé estudios de doctorado, especializados en Literatura Españo...









